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Origen del tratamiento “Don” y “Doña”

En México, los títulos de don y doña provienen del latín dominus (señor/dueño). Durante la Colonia, eran tratamientos nobiliarios reservados exclusivamente para la alta nobleza y los españoles peninsulares. Tras la Independencia de México, su uso se democratizó; hoy se utilizan por respeto o cortesía, especialmente hacia personas mayores.

Al consumarse la independencia, la sociedad mexicana rechazó muchos de los privilegios coloniales y títulos nobiliarios. El uso de Don y Doña comenzó a extenderse a mestizos y criollos acaudalados o influyentes.

Pero vamos por partes, la movilidad social en Hispanoamérica del Antiguo Régimen estuvo matizada por la rigidez propia del sistema estamental (forma de organización social y jurídica propia del Antiguo Régimen, en la cual la sociedad se dividía en grupos cerrados (estamentos) según el nacimiento, la función de cada grupo y sus privilegios).

En términos metodológicos, el estudio se ha servido de diversos instrumentos bibliográficos y documentales, mismos que han permitido ilustrar de una manera mucho más didáctica, la progresión del vocablo y su incidencia en el campo de lo sociológico y lo antropológico.

El tratamiento se daba originalmente solo a Dios, a Jesucristo y a los santos. En la España medieval se aplicó inicialmente solo a los reyes, a los grandes nobles a quienes los monarcas consideraban sus primos (del latín primus, primero) y los más altos cargos eclesiásticos, como los de arzobispo y cardenal.

Con posterioridad, en épocas variables en los diversos reinos, se generalizó el tratamiento a algunos hidalgos y sus descendientes, pero nunca a los plebeyos. Esto requería la figuración en el padrón de hidalgos que usualmente se guardaba en los cabildos, incorporación para la que normalmente había que efectuar probanza de nobleza.

Su uso en España parece haber sido rigurosamente acotado hasta bien pasada la Edad Media, probablemente hasta fines del siglo XVIII o comienzos del XIX. Cuando el hidalgo Alonso Quijano adopta el nombre de don Quijote de la Mancha, Sancho reflexiona sobre ese don, que no tenía derecho a usar quien hasta ayer era solamente merced. Hubo, sin embargo, continuas incorporaciones al grupo de los merecedores de ese tratamiento, como el de los doctorados por una universidad.

Con fecha 3 de julio de 1611 el rey don Felipe III de España mandó que su uso estuviese limitado a obispos, condes, mujeres e hijas de los hidalgos y los hijos de personas tituladas, aunque fuesen bastardos. Medio siglo después, cuando los monarcas españoles necesitaron aumentar sus ingresos, pusieron en venta tanto los títulos de hidalguía como el derecho al uso del don/doña. Por real cédula del 3 de julio de 1664 se estableció que su costo sería de doscientos reales por «una vida», de cuatrocientos por «dos vidas» y de seiscientos los «a perpetuidad». En no pocos casos incluía un escudo de armas.

En el continente americano el tratamiento se suele otorgar con mayor facilidad. Muy frecuentemente se trata de don a toda persona después de los 50 años o del matrimonio. En ciertos países, es el tratamiento dado solo a individuos que se han ganado el respeto de la comunidad (caso de México). En el caso colombiano se trata de don no solo por ser una persona de mayor edad, sino cuando existe una diferencia en la jerarquía de la persona (estatus), por lo que una persona de mayor edad podría llamar Don + nombre a alguien menor si este ocupa una posición laboral más alta.

De tal suerte que, en la historia de México, como ya lo comenté, los tratamientos de Don (para hombres) y Doña (para mujeres) provenían del latín dominus y domina, y originalmente se reservaban para personas de la realeza, nobleza o con un estatus social muy alto. Más tarde, pasaron a ser sinónimo de profundo respeto.

Algunos de los personajes históricos más destacados a quienes se les otorgaba este título incluyen: Don Miguel Hidalgo y Costilla (1753–1811): Padre de la Patria e iniciador de la Independencia de México. Doña Josefa Ortiz de Domínguez (1768–1829): Conocida históricamente como “La Corregidora”, pieza clave en la conspiración de Independencia. Don Benito Juárez (1806–1872): Presidente de México, conocido como el Benemérito de las Américas.

Doña Leona Vicario (1789–1842): Una de las primeras mujeres periodistas y figura fundamental en el movimiento de Independencia. Don José María Morelos y Pavón (1765–1815): Militar y sacerdote que continuó la lucha independentista tras la muerte de Hidalgo. Doña Margarita Maza de Juárez (1826–1871): Primera Dama y esposa de Benito Juárez, reconocida por su apoyo a la causa republicana; Don Francisco I. Madero (1873–1913): Líder de la Revolución Mexicana y presidente del país; y Doña María Félix (1914–2002): La icónica actriz de la Época de Oro del cine mexicano, universalmente inmortalizada como “La Doña”.

En la etiqueta contemporánea, los tratamientos “Don” y “Doña” han dejado de ser símbolos exclusivos de linaje o estatus para convertirse en expresiones de respeto, cortesía y reconocimiento personal.

Heidy Wagner Loustalot Laclette

Cronista Honoraria del Municipio de Cadereyta de Montes.