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Origen del periodismo en México

En el marco de la conmemoración del Día de la Libertad de Expresión el próximo domingo 7 de junio, hoy recordaremos el origen del periodismo en México, uno de los pilares más importantes en la construcción de la sociedad moderna.

En México los antecedes del periodismo datan de los llamados pregoneros, personas contratadas por los ayuntamientos de la Nueva España para pararse en las plazas u otros lugares de mayor concurrencia a leer en voz alta la información que las autoridades gubernamentales querían dar a conocer al pueblo.

 

La llegada de la imprenta a México en 1539 trajo consigo la reproducción de las llamadas hojas volantes, papeles sueltos que circulaban de mano en mano o eran fijados en lugares estratégicos para su mayor visibilidad; contenían información sobre diversos acontecimientos y son consideradas el primer instrumento que sentó las bases del periodismo. Posteriormente, entre los siglos XVI y XVII, evolucionaron a manera de folleto y eran publicados con cierta periodicidad, lo que dio forma a las llamadas gacetas.

En 1722 apareció la denominada Gazeta de México, una publicación de corte mensual fundada y editada por el teólogo Juan Ignacio Castorena, pero regulada por el gobierno virreinal. Este impreso, considerado el primer periódico que circuló en territorio mexicano, en sus tres diferentes épocas incluyó información sobre el territorio novohispano y otras regiones del mundo, así como temas religiosos, comerciales, sociales, mineros y marítimos, aunque excluyó los temas políticos. Hacia 1810 se convirtió en la Gazeta del Gobierno de México y sentó las bases para lo que a la postre se convertiría en el Diario Oficial de la Federación.

Si bien la Gazeta de México es considerado el primer periódico formal en territorio nacional, el Diario de México fue la primera publicación que circuló sin que su contenido fuera controlado por el gobierno. Este diario apareció en 1805 bajo la sociedad de Carlos María Bustamante y Jacobo de Villaurrutia, alcalde de la Real Audiencia; en conjunto lograron obtener la licencia ante el virrey José de Iturrigaray para circular esta publicación con contenido principalmente literario, artístico y científico por alrededor de doce años. Sin embargo, también sufrió de la censura impuesta por las autoridades en diversos temas y contenidos de su tiraje.

Con el estallido de la Guerra de Independencia surgieron publicaciones impresas de carácter más nacionalista y de corte político. La prensa resultaba un arma útil para difundir los posicionamientos ideológicos, críticas y pensamientos de la época. En este tiempo surgieron periódicos como El Despertador Americano (1810), de corte independentista y fundado por Miguel Hidalgo; el Ilustrador Nacional (1812) del doctor José María Cos, que informaba la situación social y económica de la población que luchaba, y El Pensador Mexicano (1812) de José Joaquín Fernández de Lizardi, en el cual se publicó el bando de la abolición de la esclavitud.

La consumación de la independencia, tras el periodo del primer imperio mexicano, trajo consigo la instauración de una república regida por las nuevas leyes de la Constitución de 1824, entre las que se incluyó la libertad de imprenta. Esto dio paso al desarrollo de nuevas publicaciones periódicas de corte liberal, como El Siglo Diez y Nueve (1841) y El Monitor Republicano (1844), este último con apoyo abierto a movimientos como la revolución de Ayutla e iniciativas como las Leyes de Reforma.

En este periodo también surgió el uso de la imagen como recurso para atraer al lector y para ilustrar textos, así pues, publicaciones como Don Simplicio (1845) y El Calavera (1847) sentaron las bases de la llamada caricatura política dentro del universo periodístico como ejercicio de opinión crítica.

En 1863 se instauró el régimen de Maximiliano de Habsburgo, conocido como el segundo imperio. Este periodo fue de años convulsos para la prensa, pues el régimen volvió a implementar una publicación dirigida por él mismo para divulgar noticias de corte oficialista, así que por varios años circuló El Diario del Imperio.

Tras la caída de Maximiliano se reinstauró la república y la libertad de prensa mejoró en algunos aspectos. Periódicos como La Orquesta (1862), El Padre Cobos (1869) o Juan Diego (1872) seguían haciendo de la sátira y la caricatura sus principales elementos editoriales.

Años después, durante el gobierno de Porfirio Díaz, hubo una impetuosa prensa de oposición, con posturas radicales y combativas, ejemplificadas en tirajes como el de Daniel Cabrera y Juan Sarabia, El Hijo del Ahuizote (1885). Este sería retomado después por los hermanos Ricardo y Enrique Flores Magón, quienes también publicaron el famoso periódico Regeneración (1900) en oposición a la dictadura de Díaz y por el cual fueron censurados, perseguidos y exiliados del país.

Otra forma en la que el régimen porfirista tomó el control de la prensa fue por medio del subsidio de periódicos, tal fue el caso de El Imparcial (1896). La producción de este diario que cerró sus puertas en 1914 también marcó el inicio del periodismo industrial y comercial, debido a que se incorporaron fotogramas para las portadas y se adaptaron anuncios para publicitar productos.

En 1916 y en 1917 se editaron dos periódicos que continúan existiendo hasta el día de hoy: El Universal, fundado por F. Palavicini, y Excélsior, de Rafael Alducín, respectivamente. En 1929 surgió otro de los diarios emblemáticos de México, El Nacional, periódico que fue propiedad del Estado hasta su desaparición en 1998.

En 1854 circuló “El Correo de Querétaro”, considerado históricamente como el primer rotativo de carácter público y con tintes liberales en la entidad.

En 1867 nace La Sombra de Arteaga, que ostenta el título de decano de la prensa queretana y el medio impreso más longevo del estado. Aunque nació originalmente como un periódico político y literario, actualmente se mantiene en circulación y es el Órgano Oficial del Gobierno del Estado de Querétaro para publicar leyes y decretos.

El periódico Amanecer de Querétaro fue fundado en mayo de 1951 y circuló hasta su cierre el 17 de septiembre de 1962. Su primer ejemplar vio la luz específicamente el 13 de mayo de 1952.

Este diario fue dirigido por destacados periodistas locales como Darío Rodríguez Esquivel y José Guadalupe Ramírez Álvarez. Posteriormente, tras el cierre de Amanecer en 1962, su equipo fundó el Diario de Querétaro en marzo de 1963.

En 1963 el Diario de Querétaro (lanzado el 18 de marzo) marcó el inicio del periodismo diario moderno y masivo en la región.

El Día de la Libertad de Expresión en México se instituyó el 7 de junio de 1951, fue establecido por el entonces presidente Miguel Alemán Valdés en conjunto con un grupo de editores y directores de periódicos de la época, con el objetivo de destacar la importancia de una prensa libre en la democracia mexicana.

Aunque la conmemoración fue promovida inicialmente por el sector editorial, con el paso de las décadas el sentido de la fecha evolucionó. Hoy en día, esta efeméride sirve para recordar a la sociedad y al Estado la importancia de garantizar y proteger el libre ejercicio de informar y disentir, consagrado en los artículos 6 y 7 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Heidy Wagner Loustalot Laclette

Cronista Honoraria del municipio de Cadereyta de Montes.