En la Asamblea General de la ONU, Trump lanzó una advertencia para América Latina: responder con músculo militar a cualquier circunstancia que comprometa la estabilidad o los intereses estadounidenses.
Su discurso consistió en refrendar la vigencia de la Doctrina Monroe, lo que sitúa a Latinoamérica como satélite de Estados Unidos.
Recordó el tratamiento a Venezuela y festejó el histórico acuerdo energético firmado con el nuevo Gobierno venezolano, reivindicando el beneficio obtenido por Estados Unidos: “Al vencedor le pertenecen los despojos”, dijo.
Además, se comprometió a estrangular económicamente a Cuba, hasta que caiga el sistema cubano. “La libertad llegará a Cuba” y “el comunismo nunca llegará a Estados Unidos”, y acusó a Cuba de aliarse con la izquierda radical estadounidense. La delegación cubana respondió abandonando la sala.
México fue llamado “epicentro” del crimen organizado, con una frontera controlada por cárteles enemigos, que deberían ser ejecutados, exiliados o capturados como terroristas islámicos.
Por último, remarcó que Irán ya no es el “promotor número uno del terrorismo”, y ahora los buques estadounidenses sacan “millones de barriles” por el estrecho de Ormuz.
LVNP